sábado, 22 de abril de 2017

LOS PRIMEROS BARCOS DE PESCA DE VAPOR DE LA GUARDIA


(NOTICIAS DE LA PRENSA LOCAL, “LA VOZ DEL TECLA”)
N.º 114-28 de junio de 1913.

                El jueves por la tarde entró en nuestro puerto, por primera vez la lancha motora “San Antonio”, que por los señores Rivas ha sido adquirida para dedicarse con ella a las faenas de pesca varios marineros guardeses.
En la Avenida de Ordóñez y muelles, numeroso público presenciaba la entrada del vaporcito.
Ayer a las diez fue bendecido dicho barco por el coadjutor de esta parroquia D. José Vicente Álvarez.
No podemos menos de felicitar a los señores de Rivas por la protección que han dignado prestar a nuestros marineros, y ojalá haya imitadores, a fin de hacer resurgir del letargo en que se halla nuestra clase marinera, y vuelva a ser nuestro pueblo exportador de pescado en gran escala, como lo fue cuando en nuestra Ribera se contaban más de 20 lanchas volanteiras que han desaparecido totalmente.
N.º 115-5 de julio de 1913.
El lunes han salido en la lancha motora “San Antonio” , con objeto de presenciar en alta mar las faenas de la pesca, algunas distinguidas personas de esta localidad. La circunstancia de haberse cerrado de densa niebla, dio lugar a que el regreso se retardara, por lo que cundió alguna alarma entre los familiares de los excursionistas que llegaron, al fin, contentos y satisfechos de su viaje.
Vista del varadero con los volanteiros.

N.º 160- 16 de mayo de 1914.
A la iniciativa de D. Adolfo Rivas,  debe que, dentro de poco cuente La Guardia con una flotilla de lanchas pesqueras movidas por vapor. Algunas de éstas aparecerán  en nuestro puerto durante el próximo verano, y no es aventurado asegurar que el ejemplo de los nuevos empresarios será imitado por otros capitalistas que parece cifran en la pesca un venturoso porvenir para nuestro pueblo.

Algunos de los barcos de vapor en el puerto de La Guardia.

Si tenemos en cuenta las condiciones excepcionales que reúne el marinero guardés su carácter sufrido y resignado, su abnegación por el trabajo, su pericia en las artes del mar y los conocimientos que posee de esta costa, no van errados quienes esperan hallar en la explotación de la pesca, un filón que proporcionará pingües rendimientos a los capitales que habrán de emplearse en la adquisición de lanchas motoras.
Con el resurgimiento de nuestro comercio pesquero vendrá, en plazo no lejano el establecimiento de nuevas industrias, como son las de conserva y salazón, que, dado el carácter emprendedor de todo hijo de La Guardia, no tardará en fundarse en esta localidad, y en ellas encontrarán el modo de ganarse el cotidiano sustento nuestras familias.
Pero un impedimento grandísimo se presenta para la realización de planes tan halagüeños.
Repetidas veces, en los comienzos de las obras de nuestro puerto, hemos oído de boca de los más caracterizados marineros guardeses que aquellas habían de resultar inútiles, y a fe que acertaron.
Barcos de vapor en nuestro puerto. Al fondo la apertura de la Focella.

Cuando por primera vez logramos poner nuestros pies sobre el inconmovible Baloeiro pasando por encima del cierre de la Focella, cuando de labios de un grupo de personas allí reunidas salían palabras de encomio para aquella obra que parecía gigantesca e indestructible, tuvimos ocasión de oír a un viejo y curtido pescador, pronunciando, con la ingenuidad y sencillez propia de la clase, las siguientes palabras: Para primavera hey de atravesar este paso moitas veces na jamela.

Vapores en el puerto, a la derecha de la grúa, el cierre de la Focella con los bloques.

Las miradas de los circunstantes se clavaron en nuestro hombre de mar que con ambas manos en los bolsillos y fija la mirada en el suelo marchaba tranquilamente hacia la Atalaya.
Y pasados unos meses, las pequeñas embarcaciones cruzaban aquel paso mientras las olas, con la tranquilidad propia de la estación, parecían abofetear con desprecio los bloques con que un día se había querido obstaculizar su paso y que, como burlados de su impotencia, después de haber sido juguetes del mar embravecido, yacían hacinados en deforme montón sobre los arrecifes de la playa.
Más, tarde las palabras y ruegos de nuestros marineros que protestan, a su manera, contra el proyecto de construcción del varadero y claman por que se les construya en su lugar una dársena de abrigo, son ahogadas por la voz de la ciencia que se obstina en hacer el primero y no el segundo que fue siempre el sueño dorado de nuestras gentes del mar, a fin de que encerrando allí, fondeadas y amarradas sus embarcaciones, pudieran librarse de la dura faena de varar en la ribera, como venían haciéndolo, sus pesados barcos.

A la izquierda de la imagen el Varadero.

Y según su entender explicaban prácticamente y por anticipado, el porqué había de resultar inútil el varadero.
Las olas, decían, llegan a la Ribera, paralelas a ésta, mientras que en el varadero han de embestir oblicuamente, y así como en la Ribera nos ayudan a varar el barco, en el varadero tenderán siempre a atravesarlo, inutilizando todo esfuerzo para ponerlo a salvo de las olas. Y estos vaticinios tuvieron, como los anteriores en la Focella exacta confirmación.
Una tercera preocupación parece haber tomado cuerpo en los marineros de La Guardia y creemos que no están del todo equivocados, sí del Estado no se consigue el remedio, que consideramos, sino posible, muy difícil, por lo menos.
Hemos oído decir, más de una vez que, con el tiempo, la Ribera de La Guardia será en la boca del puerto. Dentro de éste fondeaban no hace muchos años, algunos barcos de vela de regular calado, que hoy les sería imposible entrar en él por hallarse completamente cegado con las piedras de las destruidas obras y arena que de año en año van aumentando considerablemente, hasta el extremo que el año pasado hemos visto, durante el verano, que algunos muchachos llegaban a pie hasta la mitad del puerto.
Si nuestros gobernantes, sí las personas más influyentes no trabajan con actividad y con verdadero interés. Si  no se consigue en breve plazo la reforma del proyecto y continuación de las obras del puerto de La Guardia y de su completa limpieza, nuestro pueblo perderá el nombre de puerto de mar, será un pueblo de la costa y en él será infructuosa toda iniciativa que tienda a mejorar la situación de nuestra sufrida clase marinera y dar movimiento y vida a nuestro pueblo.
N.º 176.- 5 de septiembre de 1914.
La flota pesquera de este puerto ha sido aumentada por dos magníficas lanchas motoras, de nueva construcción. Llevan éstas los nombre de “San José” y “El Pilar”. La primera entró en el puerto el viernes 28 por la tarde, y es propiedad de los Sres. D. Ricardo González y D. Arturo F. del Valle.
                   


La segunda llegó el domingo, a eso de las 11, y pertenece a la Marítima Guardesa , Sociedad constituida por los Sres. D. Antolín Silva, Sres. De Troncoso, D. Emilio Zabaleta y D. Cándido González Pacheco.
N.º 188.- 21 de noviembre de c1914.
En la noche del viernes al sábado del actual, tuvo lugar un abordaje entre dos lanchas motoras de este puerto.
Eran éstas el “San José” , de los Sres. González y F. del Valle, y “El Pilar” propiedad de la Sociedad Marítima guardesa.

Antonio Martínez Vicente

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